Adopción de Daniel

Para empezar os diremos que somos una pareja que vivimos en La Coruña, mi marido Jesús nació en La Coruña, y yo Natalia, aunque también soy española, nací en Kherson, Ucrania.

Nos decidimos a adoptar en Ucrania principalmente por que tengo a mis padres allí, vamos cada año a Ucrania de vacaciones y por supuesto por el idioma.

Después de un año y tres meses preparando toda la documentación, por fin el día 25 de Mayo de 2009 registraron nuestro expediente en el Departamento de Adopciones de Kiev, nos dieron la cita para el día 18 de Junio de 2009.

Primer día en Kiev

Llegamos a Kiev el 16 de Junio a las 18 horas, nos esperaba a la salida del aeropuerto (Borispol) un taxista enviado por nuestro facilitador, nos llevó al apartamento en el centro de Kiev al lado de la Plaza de la Independencia, allí nos esperaba nuestro facilitador y nos fuimos a cenar los tres.

Segundo día en Kiev

Quedamos a las 12 de la mañana con nuestro facilitador para tomar un café, nos explicó como iba a ser la cita de mañana en el Departamento. Nos acompañó a comprar un teléfono ucraniano (salen más económicas las llamadas) y una tarjeta de Internet para el portátil, después comimos en una terraza de Krezhatik, más tarde la siesta en el apartamento, que por cierto estaba muy bien (55 euros al día) con aire acondicionado, tv, dvd, tv satélite, plancha, nevera, lavadora, microondas, etc. A la noche el facilitador nos llevó (a petición nuestra) a cenar a un restaurante con música en directo de los años 80, la comida era muy rica y el ambiente muy bueno, nos fuimos a dormir con ansiedad esperando la cita de mañana.



Kiev



El apartamento donde vivíamos

Primera cita en él DA

Teníamos que estar en el departamento a las 10 de la mañana, a las 9,30 nos recogió el facilitador y nos fuimos para él DA, llegamos y en el recibidor había por delante de nosotros una pareja de italianos. A los 10 minutos salió María (funcionaría del DA) y nos mandó pasar. Normalmente nos dejan pasar con las parejas al facilitador en la primera cita, de ponen un traductor, pero en nuestro caso lo dejaron pasar con nosotros. Entramos a un despacho y ahí nos sentamos los cuatro, María nos empezó a sacar y enseñar las fichas de los niños. Nosotros teníamos preferencia por una niña, pero de las quince fichas que nos enseñaron, 12 eran niños, la mayoría con dificultades de salud. Las tres niñas eran de mas edad de lo que nos permitía nuestro Certificado de Idoneidad (de 0 a 2 años). Ahí se puso la situación bastante tensa, nos empezamos a poner tristes y nerviosos, después de que el facilitador volviese a insistir de que nos sacaran alguna ficha más, entró Victoria, otra funcionaría con otras dos fichas mas en la mano, niña y niño, el niño tenía 8 años y la niña 5 y medio. Leímos la ficha de la niña, ponía que estaba sana, el único problemilla que tenia era retraso en habla. En ese momento se nos abrieron los ojos, nos dijeron si queríamos ir a verla, nos daban el permiso pero teníamos que cambiar el CI aumentando la edad, dijimos que si, llamaron al orfanato, y ahí les dijeron que teníamos que salir hoy mismo, ya que el Viernes la directora del orfanato empezaba las vacaciones, y quería conocernos antes de marcharse.

Salimos corriendo para la estación de tren a coger los billetes. La niña estaba en Chernovzi a 700 Km. De Kiev. Salimos a las 19 horas.



Departamento de Adopciones en Kiev

Llegada al Orfanato de Chernovzi

A mitad de trayecto subió al tren Alexio, el hijo de nuestro facilitador, para acompañarnos a conocer a la niña. Alexio es abogado, habla español, italiano, ingles, francés y ruso, es simpático y educado.

Llegamos a la ciudad de Chernovzi a las 9 de la mañana. Cogimos un taxi en la estación y nos dirigimos al orfanato que estaba a 30 Km. de la ciudad. Entramos al orfanato y nos reunimos con la directora y a los 10 minutos una cuidadora nos trajo a la niña, era una preciosidad, rubita de ojos verdes, le habíamos comprado una muñeca. La niña se puso muy excitada con el regalito y no nos paraba de sonreír. Nuestra alegría duro muy poco, por que la niña con 5 años y medio no hablaba nada (sólo da en ruso, que es si en español) pedimos que viniese el médico, a lo cual accedieron y se presentó en 5 minutos con la ficha médica de la niña. Después de preguntarle por qué la niña no hablaba con esta edad nos dijo que no sabía el motivo, y no nos garantizaba que en el futuro pudiera hablar.

Después de pensarlo detenidamente, como los dos trabajamos, y esta niña necesitaría mucha atención y dedicación de tiempo, cosas que sólo podría darle una madre ama de casa, sintiéndolo mucho decidimos no adoptarla, pensamos que estaría mejor atendida y progresaría mas y mejor con unos padres que pudieran dedicarle mas tiempo y atenciones. Al cabo de 2 semanas nos enteramos por nuestro facilitador que una pareja de italianos la habían adoptado, lo que nos tranquilizo mucho ya que todavía seguíamos pensando en ella.

Tuvimos que firmar el rechazo de la niña para él DA, y como nos dijeron que no había niños sanos de 0 a 2 años, decidimos pedir a la Xunta de Galicia el aumento de edad de nuestro CI, ya que mientras no lo tuviésemos rectificado, no nos darían permiso para ver los niños mayores de 2 años en la segunda cita.

Llamamos a la Xunta pidiendo aumento de edad de 0 a 7 años, nos dijeron que no había problema, y al día siguiente mandamos un familiar a recogerlo para que nos lo enviara por UPS a Kiev, que supuestamente tenía que tardar en llegar de 3 a 5 días. A la espera de que nos llegara el documento nos fuimos a Kherson. A los dos días haciendo en seguimiento del envío de UPS por Internet, nos dimos cuenta de que habían puesto mal la dirección del destinatario (pusieron Hungría en vez de Ucrania), después de 10 días interminables y decenas de llamadas y mail conseguimos que reenviaran la carta a la dirección correcta, y nuestro facilitador pudo por fin recogerla en Kiev.

Nuestro facilitador nos llamo para que estuviésemos el Lunes por la tarde en Kiev, ya que la segunda cita podría ser el Martes, Miércoles o Jueves, dependiendo de sí entraban algunas fichas nuevas, para que no nos dieran las mismas fichas que en la primera cita.



Compartimento del tren ucraniano

Segunda cita en él DA

A las 12 del mediodía entramos en él DA y nos volvimos a reunir con las mismas funcionarias, nos sacaron 5 fichas, eran todos niños, no había ninguna niña, entre ellos estaba la ficha de Daniel, el que hoy ya es nuestro hijo, Daniel tenía 5 años y estaba perfectamente de salud, con la excepción de alguna caries, esa misma tarde salimos para Zaparozie, que es la ciudad donde estaba el orfanato de Daniel

Zaparozie tiene casi 1 millón de habitantes, si la comparásemos con alguna ciudad española, sería como Valencia, el río Dnieper para por Zaparozie y divide la ciudad en dos partes, izquierda y derecha, tiene una playa enorme, muy buenos restaurantes, tiendas y buen ambiente por las noches en las terrazas y discotecas.



Playa de Zaparozie

El gran día que conocimos a nuestro hijo

Cuando llegamos a Zaparozie fuimos a recoger a la inspectora de asuntos sociales y a la directora del orfanato, todos juntos nos dirigimos al campamento de verano donde estaba Daniel, a unos 10 Km. de Zaparozie. Cuando nos lo trajeron daba mucha pena, estaba bastante sucio, con picaduras de mosquitos y legañas en los ojos. Por otro lado lo vimos muy sonriente, cariñoso y guapo. Enseguida nos dimos cuenta de que este sería nuestro niño.

Sobre el orfanato y sus cuidadoras

Desde el primer momento que entramos en el orfanato, todo el personal, cuidadoras de los niños, directora, médicos y enfermeras, nos trataron bien, nos facilitaban cualquier información que pedíamos sobre el niño. Estaba bastante bien cuidado y organizado. Mas tarde nos enteramos que muchos americanos, italianos y españoles, habían adoptado allí a sus niños y que la mayoría habían dado donaciones para mejorar las instalaciones.

Segundo día de visita al orfanato

Como vimos que Dani estaba bastante mal alimentado, pasamos por el supermercado a comprar yogures, fruta, galletas y zumos, también fuimos a la farmacia y le compramos unas vitaminas.

Cuando entrábamos por el orfanato vimos a una pareja con un niño que al oírnos hablar nos preguntó si éramos españoles, por supuesto les dijimos que sí, así conocimos a Toni y Gracia, de Valencia, era su primera visita a su hijo Hugo, como era agradables y conectamos bien, aparte de que nuestro hijos Daniel y Hugo estaban en el mismo grupo y eran compañeros de cuarto, continuamos viéndonos con ellos hasta el final de nuestras adopciones.

Resumen de nuestra estancia en Zaparozie antes del Juicio, nos levantábamos a las 8:30 horas cada día, hacíamos la compra para el niño, desayunábamos y a las 10:00 horas nos recogía un taxi para ir al orfanato.

Dani nos empezó a llamar papá y mamá desde el segundo día. Recogíamos a Dani y Toni y Gracia recogían a Hugo, nos poníamos en una zona del campamento todos juntos, lo pasábamos muy bien. Primero les dábamos la comida, se lo comían todo, en un abrir y cerrar de ojos, les dábamos las vitaminas y luego jugábamos con ellos, les enseñábamos algunas palabras en español, les enseñábamos las fotos que le sacábamos y del resto de nuestras familias, también les llevaba alguna ropa.

A las 12 horas venía una cuidadora para llevarlos al grupo, como ya comentamos antes, eran del mismo grupo, iban a la misma clase y dormían en el mismo cuarto, por lo que se llevaban bastante bien entre ellos.

Al salir del orfanato nos íbamos los cuatro a dar una vuelta por la ciudad, si teníamos que comprar alguna cosa, etc., a las 14 horas a comer, después de comer, sobre las 16 horas Toni y Gracia iban a ver a la hermana de Hugo, que también estaban adoptando, pero el orfanato estaba en la otra punta de la ciudad, nosotros íbamos a echar una siesta o a la playa. A las 21 horas, casi siempre quedábamos para cenar, y después cada uno para su casa, esperando con ansía el día siguiente para volver a ver a los niños.

Entrevista con el Jefe de los Servicios Sociales

Este Capo quiere ver personalmente a todas las parejas que van a adoptar en su territorio, para dar el visto bueno o no. Nos citó a las 15 horas, llegamos a su despacho pero no estaba, después de que la inspectora lo llamase al móvil dos o tres veces, apareció a las 17 horas. Nos tuvo una hora y medía en su despacho, haciéndonos preguntas sobre la adopción, sobre nosotros, nuestro trabajo, nuestra vivienda, sobre España, etc., pero al final firmó positivamente el informe. A la semana siguiente, día 30 de Julio nos llamaron para asistir al Juicio.

Fecha del Juicio

En la tarde del día anterior llego a Zaparozie nuestro facilitador, quedamos para cenar con él y hablar sobre el juicio.

El juicio era a las 11 horas, cuando nos dirigíamos en taxi al juzgado, a mitad del camino, llamó la inspectora a nuestro facilitador para decirle que Dani tenía que asistir al juicio, así que medía vuelta y al orfanato a por él. Recogimos a Dani, el peque flipaba con todo, debía de ser la primera vez que subía a un coche. En medía hora llegamos al juzgado, allí en la puerta nos esperaban la inspectora y la directora del orfanato. Subimos a la sala del juicio, en total éramos 10 personas, el juez y dos testigos del jurado popular, el fiscal, la directora del orfanato, la inspectora, nuestro facilitador que ejerce de abogado, nosotros dos y Daniel. El juicio duró aproximadamente una hora, nos hicieron varias preguntas sobre nuestra vida en España, trabajo, vivienda, la familia. En general todos ponían buena cara, por lo que intuíamos que todo iba bien. El juez preguntó a la inspectora, directora del orfanato, fiscal y testigos del jurado popular si tenían algo que alegar en contra o si estaban conformes con la adopción, a lo que ellos respondieron que no tenían nada que objetar y que estaban conformes, luego el juez pregunto a Daniel si sabía quien eran su papá y mamá, y el nene nos señaló con la mano, y dijo papá Jesús y mamá Natalia, entonces el juez nos dijo que se retiraban a deliberar. Volvieron a los 15 minutos y el juez nos comunicó el veredicto, que nos otorgaban la adopción y nos nombraban oficialmente papá y mamá de Daniel. Nos dijeron que en 10 días tendríamos la sentencia firme y ya podríamos hacerle el pasaporte.

Bueno por fin había llegado el día que tanto esperábamos y escuchado el veredicto que tanto deseábamos. De vuelta al campamento en el coche, con Dani y la directora del orfanato, ella nos comunicó que a partir de mañana podíamos sacar al niño del campamento e incluso llevarlo a dormir a nuestro apartamento, queremos aclarar que no siempre las directoras dejan sacar a los niños hasta que pasan los 10 días de la sentencia firme, pero en nuestro caso fue así.

Después del juicio

Como mi marido tenía que regresar a España por asuntos laborales, fuimos al Notario para hacer un poder para que yo pudiera hacer el pasaporte al niño y llevarlo a España.

Con el permiso de la directora recogíamos a Dani cada mañana del campamento, íbamos a pasear con él por los parques de la ciudad, y a algunas tiendas a probarle y comprarle alguna ropa. Danielito flipaba con todo, parecía que nunca había estado en un parque de atracciones, quería montar en todo, columpios, coches, hinchables, no daba abarcado tantas cosas.

Jesús regresa a España

Yo lo acompañé al aeropuerto, cogimos un tren de Zaparozie a Kiev, en la madrugada del día 2 al 3 y llegamos a las 6 de la tarde del día 3, y en la madrugada del 3 al 4 salimos en un taxi para el aeropuerto (está a unos 50 Km. del centro de Kiev, el avión salió a las 7 de la mañana y yo volví a Kiev a coger el billete de tren para volver a Zaparozie.

Esperando la firmeza de la sentencia

Seguían pasando los días, recogía a Dani como siempre, a las 10 de la mañana en el campamento, y nos íbamos al parque, lo montaba en los columpios y en los hinchables, luego a comer y después a echar una pequeña siesta, a las 6 de la tarde lo devolvía al campamento. Unos de los días aproveché y lo llevé a una clínica dental, ya que tenia unas caries, sabíamos que los dentistas ucranianos son buenos y muy económicos.

Dani deja para siempre el orfanato y retiro la sentencia

Por la mañana llegó a Zaparozie nuestro facilitador, con él fuimos a recoger la sentencia al juzgado y luego al orfanato de Dani, ya que allí ya nos esperaba la directora para firmar una serie de documentos, incluida la entrega definitiva del niño. Entramos en su despacho y me felicito por ser madre, estuvimos charlando con ella un buen rato, me contó que llevaba de directora de este orfanato 26 años, y que tenía dos hijas adoptadas de este mismo orfanato, las adopto cuando tenían 7 ó 8 años y ahora tenían ya 20 y 23 años. Una ya está casada y vive fuera de casa y la otra estaba acabando la carrera de historia.

Es costumbre dar un donativo para el orfanato cuando te llevas a tu niño definitivamente, así que le di a la directora 250 euros. El facilitador nos comentó un día que el regalo para el orfanato depende de la ciudad donde está el orfanato, hay ciudades como Odessa, Kherson, Donetsk, donde por costumbre se paga algo mas, pero que tampoco es obligatorio, simplemente que estos donativos se dan para facilitar y agilizar posibles gestiones o tramites que tienes que hacer con la directora nos despedimos de la directora y de los compañeros de grupo de Danielito y nos marchamos para el apartamento.

Nos despedimos de la directora y de los compañeros de grupo de Daniel y nos fuimos para el apartamento.



Por las calles de Zaparozie

La primera noche con el niño

Casi no pude dormir, Danielito daba mil vueltas, se destapaba y se volvía a tapar, le debía de extrañar mucho su nueva camita y estar durmiendo fuera del orfanato.

Segundo día fuera del orfanato

Fuimos a la policía para solicitar el pasaporte del niño, le hicieron unas fotos y firmé un par de documentos, después enviarían el pasaporte a Kiev y allí lo recogería.

Adiós Zaparozie

Lo primero que hice fue coger los billetes del tren para ir a Kherson (mi ciudad natal y donde actualmente viven mis padres) a pasar unos días con ellos y que conocieran a su nieto, antes de regresar a España.



Estación de tren de Zaparozie

 



En el tren de vuelta a Kiev

Marchamos para Kiev para recoger el pasaporte y acudir a la embajada de España para solicitar el visado para que Daniel pudiese entrar en España.

En Kiev coincidimos de nuevo con la pareja de españoles Toni y Gracia, con los que estuvimos un mes juntos en Zaparozie y que habían adoptado a dos hermanos, y con ellos estuvimos nuestros días en Kiev. Estos días con los tres niños, lo pasamos muy bien, y los peques disfrutaron mucho al haberse reencontrado.



La plaza de independencia de Kiev

 

Kreshatik (Kiev)

Ultimo día en Kiev

El día empezó de lo mas bonito, cuando me desperté Danielito ya se había levantado, y al verme abrir los ojos me dio un beso. A mediodía quedamos con Toni y Gracia y con sus niños Hugo y Telma para ir a comer a un restaurante típico ucraniano, a las afueras de Kiev, ellos ya lo conocían de haber ido anteriormente, decían que la comida era muy buena y que había animales: caballos, conejos, etc, así que pensamos que podíamos pasarlo muy bien allí con los niños. Al Llegar al restaurante, en la entrada nos recibió la relaciones públicas, que al darse cuanta de que éramos españoles empezó a cantarnos la canción de “ clavelitos, clavelitos “ por supuesto en español. La comida era muy buena, los niños disfrutaron mucho de la naturaleza y de los animales (montaron a caballo). Al terminar la comida fuimos todos juntos a pasear en barco por la orilla del río Dnieper y luego montamos en el teleférico desde el que se ve una maravillosa vista de Kiev.



Restaurante típico ucraniano a las afueras de Kiev



Paseo en barco por el rio Dnieper en Kiev



Teleférico de Kiev

Regreso a casa

A las 5 de la madrugada salimos para el aeropuerto de Kiev (Borispol), a las 7:40 horas salió el avión rumbo a Madrid, y de allí a La Coruña, a la que llegamos a las 5 de la tarde. En el aeropuerto nos esperaba Jesús, Dani al verlo fue corriendo a abrazarle diciendo papá, papá. "La felicidad total"



Avión de vuelta a España



Barajas (Madrid)

Postadopción de Daniel

Contar toda la alegria que Daniel ha traido a nuestra casa es difícil de exponer en un folio.

A uno le parece que ser madre y padre es algo natural, para lo bueno y lo malo y su llegada llena un huequecillo, que uno no daba rellenado con ningún regalo, ni ningún argumento, para empezar a vivir con toda la normalidad del mundo, el enorme trabajo que es ser padre y madre.

Los niños adoptados pueden traer algún pequeño problema, por su experiencia pero tambien aportan una satisfacción y una gratitud enorme al ser conscientes por ambas partes de lo duro que ha sido el camino hasta poder formar una familia de tres.

Desde el día que lo conocimos, bendito día, inolvidable para nosotros y supongo que para él su actitud fue muy buena.

Daniel estaba muy bien acostumbrado. Desde el primer día se mostraba como un niño sensible, cariñoso e inteligente. Siempre durmió la noche entera y siempre se mostró abierto a la idea del acogimiento sin miedos.

Claro, tengo que decir que teníamos la ventaja del idioma, porque al hablar yo ucraniano siempre fue mucho más fácil explicarle qué estaba pasando, qué sentíamos y a dónde lo ibamos a llevar. El siempre , con su alegría y su buena actitud nos demostró que quería venirse con nosotros y los días en Zaporigia se nos hicieron amenos e inolvidables.

Una vez en España, Dani preguntaba por todo, por el mar, por los edificios, por como se llamaba cada cosa en español. Nos llenaba de preguntas y su entusiasmo contagió enseguida a nuestras familias, que viéndonos tan bien, se sintieron también felices por nosotros.

Empezamos con su educación.

Apuntamos al niño a clase de natación y le gusto desde el primer día, no fue lo mismo en el colegio que le costó un poquito más, al no conocer a nadie y no entender demasiado bien el español, pero después de un mes el niño ya está bastante integrado y contento. El mayor problema nos lo encontramos con la comida. Acostumbrado a una alimentación no muy buena, basada en dulces, el niño se resistió mucho a nuevos sabores y a alimentos sanos, y miestras en casa después de alguna regañina terminaba comiendo, no encontró la suficiente paciencia en el comedor escolar, que le obligaban a comer de muy malos modos y él se cogía unas rabietas enormes resistiéndose todo lo posible. Como siempre el tiempo, el cariño y la adaptación hicieron que fuese entendiendo que además de necesario, comer bien es divertido y natural.

El vive con intensidad su nueva estancia en nuestra ciudad, sus primeras navidades, sus primeros reyes y saborea el sabor de los besos y la estabilidad del hogar.

Tener a Daniel con nosotros ha hecho que trabajemos el doble y riamos el doble, porque la vida con un niño en casa es mucho más agradable.