Adopción de Daniel - Un año en casa

Ya han pasado 12 meses desde que Dani está con nosotros. ¿ Como definir este tiempo ¿ Pues mucho cariño, amor, diversión y también preocupación y trabajo.

Pero después de todo, lo que tenemos bien claro, es que nuestro hijo es lo mejor que nos ha pasado en la vida.

Dani es el sol de nuestras vidas y la razón muy grande para seguir adelante y con mas ganas de vivir que nunca, aunque al principio no todo fue un camino de rosas

El primer mes de estancia en España fue el mas complicado, enseguida matriculamos a Dani en el colegio, sólo estuvo en casa con nosotros 15 días antes de empezar las clases.

El peque al principio pensaba que el colegio era otro orfanato mas y parecía que tenía la duda de si lo íbamos a dejar allí. Nosotros le explicamos que todos los niños van al colegio para estudiar, que les enseñas a leer y escribir, a sumar y restar, y a compartir las cosas con los otros peques, y que después los recogen sus padres y vuelven para sus casas con su familia.

Al principio a la entrada del colegio lloraba sin cesar y no quería soltarnos la mano, pero a medida que empezó a entender el castellano la cosa mejoró mucho, dejó de llorar y empezó a colaborar mas en las actividades del colegio.

A los dos meses de estar con nosotros ya decía frases y en medio año ya hablaba español sin acento.

Desde el primer momento lo que nos sorprendió es que no hacía mucho caso a los juguetes, si no mas bien a los juegos electrónicos tipo psp, wii, nintendo y al ordenador y eso que hasta llegar a España nunca había visto nada de esto.

Lo apuntamos a clases de natación y aunque al principio decía que tenía mucho frio, ahora le encanta.

Las primera navidades con nuestro hijo, que ilusión, cuantos regalos y fiesta, las caras de felicidad que ponía, Dani nos contó que en el orfanato cuando venia Papa Noel, sólo les traían caramelos.

Pronto llegaron los carnavales y el peque no entendía por que la gente se disfrazaba, le explicamos que era una costumbre de la gente para pasarlo bien y divertirse, cuando lo disfrazamos a el para las fiesta del colegio le hizo mucha ilusión y se lo paso pipa.

El segundo trimestre en el colegio mejoro mucho, aunque en tercero de infantil todavía no tienen notas, pero en atención en la clase, en el comportamiento, y en el compartir las cosas con los demás, todo esto iba mejorando a medida que mejoraba el entendimiento del idioma.

A medida que pasaban los meses, los recuerdos de Dani con respecto a Ucrania iban desapareciendo, y cambiando la manera de ver y sentir las cosas, ya no decía el orfanato de Ucrania, sino el colegio donde estuve en Ucrania.

En Mayo empezamos a planear las vacaciones del verano y después de pensarlo bien, ya que teníamos la duda de si al llevarlo tan pronto de nuevo a Ucrania, le traería malos recuerdos, pero por otro lado pensamos que le vendría bien, ya que en 9 meses prácticamente se había olvidado el idioma ruso y tenia un vocabulario muy reducido, y la verdad es que le vino muy bien recuperó casi totalmente su idioma y ahora habla los dos perfectamente.

El Kiev nos acercamos al Departamento de Adopciones, y que sentimiento tan raro, aquí es donde vi la carita de mi hijo por primera vez, sólo ha pasado un año, pero a mi me parece que hallan pasado 10.

Dani ahora es tan distinto y lo queremos tanto, cada día descubrimos distintas facetas de su personalidad, lo cariñoso que es, el sentido del humor que tiene, hasta creemos que tiene un don especial para la interpretación, copia todos los personajes de los dibujos de la tele y de la gente de la calle, los imita y le sale divinamente.

En fin, creo que podría escribir horas y horas sobre las virtudes de mi hijo y nuestra felicidad de ser padres de este niño, pero lo más importante que os quiero decir a todos los que leáis mi experiencia es que debemos luchar por nuestro sueño, que al principio todos lo vemos muy lejano, pero ese día que tanto esperamos, llegará y llenará nuestras vidas de amor y felicidad, el sueño de ser padres y de que nuestros hijos tengan los padres que todos los niños se merecen.