Adopción de Nicolás - Un año en casa

Pues ya ha pasado un año y no nos hemos enterado. Las emociones se han ido serenando y lo que al principio eran todo novedad, todo emoción, todo nervios se han ido convirtiendo en sensaciones cotidianas con sabor a felicidad y tranquilidad. Ya no tenemos miedo a que se le quede algún trauma, a que este bien alimentado, a que tenga problemas de relación con los otros niños o a que vaya retrasado en el lenguaje porque nuestro Nicolás es un niño de igual desarrollo que los demás con una madurez evolutiva acorde con su edad y emocionalmente muy alegre y seguro.

Hace poco más de un año no sabía caminar y ahora baja de los toboganes de cabeza y nada en la piscina durante horas, con los manguitos, si el agua esta calentita, sino no, que se ha hecho muy fino.

Nicolás ha cambiado muchísimo en muchísimas facetas. Emocionalmente es un niño estable, muy cariñoso y dulce. Caprichoso como todos, que intenta salirse con la suya y conseguir lo que quiere como todos y en este caso como todos sabe a Gloria. Al llegar se esforzaba en hacerse querer, lo que personalmente me daba mucha pena, después durante el otoño su comportamiento empeoro mucho en un periodo de desobediencia y caprichos, para irle pasando y comenzar a ser un niño normal, sin ser muy consciente. Nicolás tiene clarísimo cual es su casa, su familia y diferencia núcleo, de familia amplia, es un niño integrado y feliz.

Sociabilidad: Después de pasar un buen periodo en el que mordía a todos los compañeros seguramente por la falta de lenguaje, lo ha superado y ahora se relaciona con los demás niños con naturalidad y en su media lengua le encanta hacernos reír a los mayores.

En cuanto al lenguaje en este ultimo par de meses una explosión de palabras y pequeñas construcciones hacen que nos muramos e risa oyéndolo. Copia nuestras expresiones e imita los tonos. Han llegado los colores, los números, el vocabulario más o menos extenso y sobretodo el gusto por aprender.

Estamos con el control de esfínteres y un perro se llevo un chupete estos días, pero todo entra en la normalidad.

Este ha sido un año muy duro, porque hemos tenido que conocernos, adaptarnos, superar dificultades, acostumbrarnos a la falta de sueño, de tiempo libre, de aparcar nuestras necesidades por las suyas, que pelear con varias bronquitis, catarros, sabores nuevos, etc., etc., pero por suerte duerme 9 horitas seguidas, come muy bien, ha mejorado mucho en salud y crecido unos 17 cm. Y la receta es el cariño y el amor.

Necesitábamos las vacaciones este año pero estamos muy felices y seguimos pensando que hemos sido afortunados y damos gracias a Dios.